El entrenador vitoriano lamenta la fama de este deporte, al que se asocia equivocadamente con una actividad violenta.
Joana G. Landazabal / Vitoria
Una lucha contra lo desconocido. Ese es el reto principal que hoy en día tiene el deporte de la lucha, una disciplina que encuentra su máximo rival en su propio nombre. «El principal enemigo de nuestro deporte es su propio nombre: la lucha», señala Pedro Juan González Román, entrenador y coordinador del club de lucha alavés Aranako.
Desde esta entidad vitoriana sólo piden un poco de conocimiento sobre el deporte. «Queremos que la gente no asocie mal nuestro deporte, que se quiten el miedo. El deporte de la lucha no tiene nada de violento, tiene sus normas, sus reglas, es algo muy disciplinado», describe el coordinador del Aranako.
El club vitoriano tiene su sede en la capital alavesa y nació en 1976 ante la demanda de la gente del barrio. «Nació por la Asociación de Vecinos del barrio de Aranako que se establecieron en un local, el mismo en el que nos encontramos hoy en día», expresa González.
Actualmente, componen el club unos 25 luchadores y entre sus deportistas destacan figuras como Alexánder González, dos veces campeón de España, Unai Díaz, subcampeón nacional en libre olímpica o Erik Puente, campeón nacional en la categoría cadete.
En el Aranako se realizan dos modalidades: la lucha libre olímpica y la grecorromana y tienen muy claras sus limitaciones. «Somos conscientes de que nuestro techo son las medallas en el campeonato nacional», afirma el coordinador del club.
Tres facetas
Pedro Juan González tiene una trayectoria deportiva en la que ha experimentado primero como luchador, después como entrenador e incluso como presidente del club.
Como luchador cuenta con cinco medallas de plata y bronce en los campeonatos nacionales de la década de los 70 y 80. «La lucha me servía para prepararme físicamente y me llenaba», recuerda este veterano luchador.
Pronto decidió abandonar la práctica para probar suerte como entrenador. «Empecé a entrenar en el 84 y en el 88 en el club Aranako. Es una experiencia impagable, es algo increíble cuando tus chavales consiguen algo. Decidí seguir vinculado para que la lucha no muera», describe el orgulloso entrenador.
Durante unos años fue director del club, pero nada parecido a su faceta de entrenador, la cual le ha reportado grandes experiencias y gratificaciones.
Enamorado de este deporte, González lo define así: «Es una lucha cuerpo a cuerpo, la pena es que sea un deporte con un futuro incierto».
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